Escudo Episcopal
Mons. Edinson Edgardo Farfán Córdova, O.S.A.
Significado
- Madre del Buen Consejo: expresa la advocación mariana que acompaña y brinda consejo para el buen discernimiento en la misión.
- Santo Toribio de Mogrovejo: obispo misionero y patrono del episcopado latinoamericano; murió en Zaña (†1606). Modelo de entrega y servicio evangelizador.
- Báculo: símbolo del celo pastoral del Buen Pastor que conoce y da la vida por sus ovejas.
- Corazón, Sagradas Escrituras, flecha y llama: escudo de la Orden de San Agustín, al servicio de la Iglesia para evangelizar con gratitud y comunión.
- Cruz de Motupe: devoción y piedad popular del norte del Perú, especialmente en el territorio diocesano de Chiclayo.
- Lema episcopal: «Servir con gratitud y comunión».
“Madre del Buen Consejo”
Por: P. Fidel Purisaca Vigil
En el escudo episcopal del quinto obispo de la Diócesis de Chiclayo aparece la Madre del Buen Consejo, venerada en Genazzano (cerca de Roma), conocida como la «pequeña Loreto». Según la tradición, la imagen llegó desde Scútari (Albania) el 25 de abril de 1467, “traída” en una nube.
Nuestra Señora tiene los ojos bajos, en actitud de escucha. El Niño Jesús sujeta con la mano izquierda el cuello del vestido de la Virgen; ambos muestran una expresión de profunda atención, como si el Hijo estuviese por susurrar algo a su Madre.
Genazzano fue antigua villa romana donde el papa Marcos edificó (336) un templo a Nuestra Señora del Buen Consejo, con fiesta el 25 de abril. Con el tiempo decayó, hasta que la Orden de San Agustín asumió su atención pastoral en 1356. Una viuda, Petruccia, donó sus bienes para levantar un nuevo templo; el 25 de abril de 1467 el pueblo oyó un canto, descendió una nube luminosa sobre el templo en construcción y, al disiparse, apareció la pintura. En cuatro meses se registraron 171 milagros.
Dos peregrinos de Scútari —Giorgio y De Sclavis— reconocieron la imagen como la misma que veneraban en su pueblo desde hacía 200 años. Una comisión nombrada por el papa Paulo II examinó la pintura (sobre estuco de 31×42.5 cm) y concluyó su autenticidad como Nuestra Señora del Buen Consejo.
A lo largo de los siglos, diversos pontífices la han venerado: Urbano VII, Inocencio XI (coronación de 1682), Benedicto XIV (cofradía), Pío IX, Pío XII (patrona de su pontificado), León XIII (inclusión en letanías lauretanas y elevación a basílica), san Juan XXIII (antes del Concilio Vaticano II) y san Juan Pablo II, entre otros. También los obispos la invocan como Madre Consejera. Mons. Farfán acude a ella pidiendo «consejo para el buen discernimiento en las decisiones de la misión».
La fiesta de Santa María del Buen Consejo se celebra el 26 de abril, y recuerda el consejo de María en Caná: «Hagan lo que Él les diga» (Jn 2,5). San Agustín enseña que María es grande sobre todo por ser discípula de Cristo: «llevó a Cristo en la mente» y dijo siempre «sí» al querer divino (Sermón 25,7). Mater Boni Consilii, ora pro nobis.